4. Descuidar la nutrición y la hidratación
Una nutrición adecuada es esencial en todas las etapas de la vida, pero después de los 80 años se vuelve aún más importante.
Con la edad, el apetito puede disminuir, al igual que las ganas de cocinar. Esto puede llevar a elegir comidas rápidas o menos nutritivas, lo que repercute directamente en la salud.
El cuerpo necesita proteínas, vitaminas y minerales para mantener los músculos, fortalecer el sistema inmunológico y conservar la energía.
La hidratación también es fundamental. Muchos adultos mayores no se sienten tan sed, lo que puede provocar deshidratación sin que se den cuenta. Esto puede causar mareos, confusión y debilidad.
Pequeños cambios, como incluir alimentos más nutritivos y beber agua con regularidad, pueden mejorar significativamente la calidad de vida.