Aunque suele ser inofensivo, el contexto es importante. Si el cambio de postura al dormir es repentino y va acompañado de otros síntomas, como una menor comunicación o tensión, podría reflejar problemas subyacentes.
En esos casos, lo mejor es:
- Comunícate abiertamente con tu pareja.
- Evite sacar conclusiones precipitadas.
- Céntrate en comprender en lugar de asumir.
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