Muchos pacientes están lidiando con la pérdida de ingresos, las facturas médicas y el aislamiento. Algunos se ven obligados a elegir entre pagar el alquiler y ver a un médico
Mientras tanto, la investigación científica se encuentra estancada, obstaculizada por una creciente falta de interés público y una disminución de la financiación.
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Efectos muy reales en el corazón, los pulmones… y el cerebro.

Contrariamente a la creencia popular, los efectos de la COVID-19 prolongada no se quedan solo en la cabeza. Dejan marcas permanentes en el cuerpo:
Fibrosis pulmonar que causa dificultad para respirar.
Carditis crónica
POTS (taquicardia ortostática postural), en la que el corazón comienza a latir más rápido con el más mínimo cambio de posición
Y, sobre todo, un sistema inmunitario debilitado, lo que hace que las infecciones comunes sean mucho más riesgosas.
El Dr. Cohen subraya: "No es pereza. No es psicosomático. Es una enfermedad real que afecta a múltiples sistemas y que aún no se comprende del todo".