En general:
Cabello graso: puede requerir lavados más frecuentes para evitar el exceso de sebo.
Cabello seco o rizado: tolera mejores intervalos más largos, ya que el sebo se distribuye con menos facilidad a lo largo del tallo capilar. Ejercicio regular: la transpiración puede requerir lavados más frecuentes, especialmente en las raíces. Clima cálido y húmedo: favorece la sensación de cuero cabelludo graso. Cabello tratado o dañado: requiere un cuidado extra suave y una hidratación adecuada.
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Por lo tanto, compara tu rutina con la de un amigo rara vez es relevante. Cada cuero cabelludo tiene sus propias necesidades.
Lavarse el cabello correctamente: los pasos que marcan la diferencia.