Las cáscaras de huevo contienen aproximadamente un 90 % de carbonato de calcio, un mineral esencial para la fortaleza de los huesos y los dientes. Tras una desinfección y una molienda adecuada, pueden consumirse en pequeñas cantidades como complemento natural. Para ello, las cáscaras se hierven durante unos 5 minutos, se secan al sol o en el horno, y luego se muelen hasta obtener un polvo fino.El polvo obtenido puede añadirse a jugos, batidos o sopas para aportar un suplemento de calcio al organismo. Algunos estudios muestran que el calcio de las cáscaras de huevo se absorbe tan bien como el de los complementos alimenticios, lo que lo convierte en un medio natural para prevenir la osteoporosis y fortalecer los huesos.
Además del calcio, las cáscaras también contienen trazas de magnesio, fósforo y zinc, minerales que contribuyen al buen funcionamiento del organismo.
Para ayudar en el jardín
Las cáscaras de huevo también se utilizan ampliamente en jardinería. Uno de sus usos más comunes es como fertilizante natural. Trituradas y mezcladas con la tierra, la enriquecen con calcio y ayudan a equilibrar el pH. Esto resulta especialmente útil para cultivos como los tomates, los pimientos y las berenjenas, que necesitan un mayor aporte de calcio.
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