Vivió un siglo y sabe de lo que habla: un oncólogo mencionó dos productos que ella evitó durante toda su vida.

Carnes procesadas: una apariencia atractiva, una composición cuestionable.
Las carnes procesadas, como las salchichas, los embutidos y los productos enlatados, se han convertido en un símbolo de progreso. Sin embargo, una oncóloga ha descubierto que quienes las consumen regularmente tienen un mayor riesgo de padecer cánceres digestivos, como el de estómago o colon. Afirma que estos productos contienen nitritos, fosfatos, colorantes y otros aditivos que pueden generar sustancias cancerígenas durante la digestión.

Describió estos productos como un "veneno conveniente": fáciles de consumir, pero potencialmente peligrosos. Por eso optó por alimentos sencillos: carne hervida, pescado y verduras frescas.

Su estilo de vida como fórmula para la longevidad
(véase la continuación en la página siguiente)
Una rutina diaria equilibrada
Su día comenzaba con agua tibia con limón y una cucharadita de aceite de linaza. El desayuno consistía en avena con frutos rojos o requesón, el almuerzo en sopa y un plato sencillo de carne y verduras, y la cena era ligera: ensalada o pescado. Nunca comía después de las 6 de la tarde. Según ella, "el estómago necesita descansar".

Movimiento constante.
Incluso con casi 100 años, caminaba unos 2,5 kilómetros diarios para ir al trabajo. No necesitaba ir al gimnasio: caminar era parte esencial de su rutina diaria. Para ella, el movimiento era "la mejor medicina".

Una serenidad interior.
Sobrevivió a la guerra, experimentó pérdidas y afrontó dificultades. Sin embargo, se mantuvo serena. Estaba convencida de que preocuparse por lo que no se puede cambiar es una pérdida de energía; en cambio, hay que actuar con serenidad ante lo que sí se puede cambiar.

Un sueño reparador y una rutina bien establecida eran esenciales.
Se levantaba a las seis de la mañana, hacía ejercicio, trabajaba, caminaba y se acostaba a las diez. «El cuerpo agradece la previsibilidad», explicaba. Además, estaba convencido de que un sueño de calidad era más eficaz que cualquier medicamento.

Su mensaje es claro: "Quiero vivir mucho más que una larga vida"; su secreto no reside en fórmulas exóticas, sino en eliminar sustancias nocivas como el azúcar refinado y los productos procesados ​​para prevenir enfermedades.