Buenas noticias: existen pasos sencillos que puedes seguir para reducir, o incluso eliminar, estos momentos tan preocupantes. La clave está en adoptar una rutina de sueño saludable y regular. Aquí te presentamos nuestras sugerencias más efectivas:
Regula tu horario de sueño:
acuéstate y levántate a horas fijas, incluso los fines de semana.
Crea un ritual nocturno relajante: leer, luz tenue, una infusión relajante…
Evita las pantallas antes de dormir: la luz azul interrumpe la secreción de melatonina, esencial para conciliar el sueño.
Controla tu estrés: respiración profunda, meditación, yoga… Encuentra lo que realmente te calma.
Cuida tu entorno de sueño: una habitación tranquila y bien ventilada con ropa de cama cómoda marca la diferencia.
¿Qué pasa si aún así se produce la parálisis?