El final importa tanto como el principio. En lugar de separarse bruscamente, un gesto suave y breve —como una caricia en el cuello o el cabello— puede dejar una sensación cálida. Este movimiento sutil, casi imperceptible, suele convertirse en lo más memorable porque prolonga la sensación de cariño incluso después de que termina el abrazo
Según la psicología, un abrazo puede fortalecer el vínculo emocional y generar cercanía