La remolacha es rica en potasio y nitratos. Cuando la función renal está comprometida, estos compuestos pueden alterar la presión arterial, aumentar la creatinina y afectar la oxigenación circulante.
Consumirla en jugo la hace particularmente riesgosa, ya que esto concentra los minerales y elimina la fibra.
Uso recomendado:
Porciones pequeñas, preferiblemente cocinadas, nunca trituradas.
¿Por qué algunas verduras ayudan a combatir la enfermedad renal, mientras que otras pueden complicar la situación?
Cuando los riñones están sanos, los minerales se filtran sin dificultad.
Pero si la filtración se ve comprometida:
El potasio se acumula,
Los oxalatos forman cristales,
Los nitratos pueden alterar la presión arterial y la oxigenación.
Y el sodio aumenta la inflamación y la retención de líquidos.
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Por lo tanto, las verduras que son saludables para la mayoría de las personas pueden no serlo para alguien con una función renal reducida.
Consejo práctico
: Hervir las verduras y desechar el agua ayuda a reducir el potasio y los oxalatos.
Evite los cubitos de caldo en polvo y los condimentos comerciales.
Para sazonar, utilice limón, ajo, cebolla, pimienta y aceite de oliva.
Varía tus verduras a lo largo de la semana.
No consuma zumos verdes con espinacas, remolacha o tomate si tiene antecedentes de problemas renales.
Siempre compruebe su tasa de filtración glomerular (TFG).
Consulte a un dietista registrado especializado en salud renal.
Elegir las verduras adecuadas puede favorecer la función renal, reducir la inflamación y ayudar a mantener niveles saludables de creatinina. Las opciones ligeras y bajas en potasio son las mejores, mientras que las ricas en oxalatos, nitratos o potasio deben consumirse con moderación. Una alimentación inteligente es fundamental para proteger los riñones y prevenir complicaciones.